Un sastre, una herencia, una visión.
Carole Petit creció rodeada de trajes de chaqueta.
Fundó DIEGA como si escribiera una carta de amor a ese legado, añadiéndole su propia visión.
El traje de chaqueta, que antaño era símbolo de rigor, se vuelve en sus manos fluido, vivo y espontáneo.
Un homenaje a su padre.
Y un manifiesto para todas las mujeres que se atreven a trazar su propio camino.