Una escapada para celebrar cada día, cada amanecer, para celebrar la Tierra, el cielo y los colores del horizonte.

Contemplar toda esta belleza que deberíamos alabar en cada instante…

Saber apreciar y disfrutar de esos pequeños momentos inesperados, ese rayo de sol que viene a iluminar

estas tierras, ese azul que traspasa los colores y que inspira hasta el punto de hacer que la creatividad resplandezca.

¿Y si la naturaleza fuera nuestro refugio, creada para protegernos…?

La delicada belleza de la primavera, iluminada por esta luz, nos transporta a una dulzura que hace tanto bien al alma y al corazón… Un corazón lleno de bondad y amor.

Soñar, atreverse a creer en ello, evadirse, inventarse un mundo mejor, utópico, donde todo fuera paz y dulzura.

La eternidad existiría para amarnos hasta el infinito.

Estas palabras son el reflejo de la historia de una vida, de un estilo, de una mujer… el reflejo de DIEGA.

 Carole Petit.

Un estilo elegante, realzado por un discreto detalle de hilo.